Una historia corta de personas, ciencia y Dios   1 comment

No soy filósofo, científico o sacerdote pero siempre he tenido inclinación hacia la física (teórica y filosófica, no analítica) y hacia la religión.  Estos días he visto a muchas personas las cuáles siguen una corriente de ambos extremos, algunos creen en la ciencia, en que todo tiene una explicación y todo está sujeto a la razón; también he visto personas que han dedicado su vida a Dios casi por completo y por último lo más común, gente que ha nacido con una religión por tradición familiar o cultural y a lo largo de su vida no la toman en cuenta y que la ciencia no forma parte de su concepto de vida, simplemente la viven como quieren o como pueden.

Creo que estar en un extremo es malo, por lo tanto hay que tener el criterio suficiente para aprender de los demás y usar todo eso para afirmar la creencia propia y crear una identidad o aceptar una equivocación y cambiar de parecer.

He sido agnóstico gran parte de mi vida, excusando buscar respuestas a preguntas que quería saber con la idea de que no exíste una respuesta accesible para un ser como yo (humano limitado) pero no hace mucho descubrí que si las hay si uno abre el corazón y busca en el lugar adecuado, las respuestas pueden ser distintas para cada quien por distintas razones, pero estan ahí, siempre han estado al alcance.

Esta pequeña conversación que encontré ilustra perfectamente tanto la búsqueda como las respuestas, la verdad que esta ahí pero que es necesario reconocerla para que funcione en uno mismo. Se trata de estudiantes universitarios en una clase común con una pregunta talves no tan común, pero con respuestas más que suficientes para un espíritu dividido entre dos mitades como lo fue el mío. Su orígen es discutible, pero el hecho no lo es, y su mensaje es lo que importa. Aquí está:

El profesor de universidad retó a sus pupilos con ésta pregunta: ¿Creó Dios todo lo que exíste?

Uno de los estudiantes respondió energicamente, sí, lo hizo.

¿Dios creo todo? pregunto el profesor nuevamente.

“Sí, señor” respondió el estudiante.

El profesor respondió: “Si Dios creó todo, entonces Dios creo la maldad dado que la maldad exíste, y de acuerdo al principio de que lo que uno crea es lo que define a uno, entonces concluimos que Dios es malvado.”

El estudiante se quedo callado debido a la respuesta del profesor.

El profesor quedó muy complacido consigo mismo y presumió a sus estudiantes que había probado una vez más que la fé Cristiana era un mito.

Otro estudiante levantó la mano y dijo: “¿Puedo hacerle una pregunta profesor?”. Claro que sí, replicó el profesor.

El estudiante se puso de pié y preguntó, “¿Profesor, exíste el frío?”.

“¿Qué clase de pregunta es esa?” Claro que exíste ¿acaso ustén no ha tenido frío alguna vez? Los estudiantes riéron ante la pregunta del jóven.

El jóven replicó: “De hecho señor, el frío no exíste. De acuerdo a las leyes físicas, lo que consideramos frío es en realidad la ausencia de calor. Todos y cada uno de los objectos son susceptibles a estudio cuando transmite energía. El cero absoluto (-460ºF) es la ausencia total de calor, toda materia se vuelve inerte e incapáz de reaccionar a esa temperatura. El frío no exíste. El hombre ha creado esa palabra para describir la sensación de poco calor.”

Continuó el estudiante: “¿Profesor, exíste la oscuridad?”

El profesor respondió: “Claro que sí”.

El estudiante replicó: “Nuevamente está en un error señor, la oscuridad tampoco exíste. La oscuridad es la ausencia de luz. Podemos estudiar la luz, pero no la oscuridad. De hecho podemos usar el prisma de Newton para separar la luz blanca en muchos colores y estudiar la longitud de onda de cada color. No se puede medir la oscuridad. Un simple rayo de luz puede irrumpir en un mundo de oscuridad e iluminarlo. ¿Cómo puede saber la cantidad de oscuridad que tiene determinado espacio? Se puede medir la cantidad de luz que exíste. ¿No es eso correcto?

La oscuridad es un término usado por el hombre para describir que pasa cuando no hay presencia de luz.”

Finalmente el jóven le preguntó a su profesor, “¿Señor, la maldad exíste?”

Desconcertado el profesor respondió: “Sí, como ya lo había dicho. Lo vemos todos los días. Es a diario que se ve lo inhumando del hombre con el mismo hombre. Es la multitud de crimen y violencia por todos lados en el mundo, estas manifestaciones no son otra cosa que maldad.”

A ésto, el estudiante replicó: “La maldad no exíste señor, o por lo menos, no por si misma. La maldad es simplemente la ausencia de Dios, es como el frío y la oscuridad, una palabra que el hombre ha creado para definir la ausencia de Dios. Dios no creó la maldad. La maldad no es como la fé, o el amor, los cuales exísten como el calor y la luz. La maldad es el resultado de lo que pasa cuando un hombre no tiene presente el amor de Dios en su corazón. Es como el frío que viene cuando no hay calor, o la oscuridad que viene cuando no hay luz.”

El profesor se sentó.

El nombre del jóven era – Albert Einstein.

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Publicado abril 5, 2010 por Sergio D. Rodríguez Inclan en General

Una respuesta a “Una historia corta de personas, ciencia y Dios

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  1. Hola,
    En realidad no lo dijo Albert Einstein, es solo un mito urbano:
    http://www.snopes.com/religion/einstein.asp
    http://mathcons.blogspot.com/2006/10/un-joven-llamado-albert-einstein.html
    Copio y pego del blog:
    Snopes nos dice que ninguna de las biografías sobre Einstein ha mencionado algún tipo de anécdota de ese tipo; más aún, parece ser una actualización de historias ancestrales donde el alumno se convierte en maestro. Hay en la red muchas historias así donde un “profesor ateo” “aprende” la humildad al ser “derrotado” con algo de retórica y algunas falacias del tipo “hombre de paja” aderezadas con algunas metáforas fuera de contexto. El “ateo” no es una persona, es un estereotipo al que se le enseña que la fe es más grande que el conocimiento comprobable. El pasquín donde leí esta historia tenía también una sobre un ateo, una naranja y un alcohólico en recuperación por la gracia del cristianismo.

    Lo que me parece interesante de esta historia no es el contenido soso de la misma sino que hayan recurrido al personaje científico más reconocido del siglo XX para dar la impresión de que incluso en la ciencia, hay lugar para dios.

    Una de las citas más mencionadas de Einstein es:

    “Ciencia sin religión es coja, religión sin ciencia es ciega”

    Pero Einstein dijo también:

    “Por supuesto que es una mentira lo que han leído sobre mis convicciones religiosas, una mentira que ha sido repetida sistemáticamente. No creo en ningún dios personal y nunca he negado esto, por el contrario lo he expresado claramente. Si algo en mi puede ser llamado religioso es la admiración sin límites por la estructura del mundo que nos es revelada por la ciencia.”

    Lo que Einstein entendía por religión es algo completamente distinto a lo comúnmente conocido:

    “Soy religiosamente incrédulo. Esto es de alguna forma un nuevo tipo de religión”.

    “Jamás he asignado a la naturaleza un propósito u objetivo, o cualquier cosa que pudiera ser entendida como antropomórfica. Lo que veo en la naturaleza es una estructura magnífica que puede ser comprendida muy imperfectamente, y que debería llenar de humildad a una persona pensante. Este es un genuino sentimiento religioso que no tiene nada que ver con el misticismo.”

    “La idea de un dios personal es ajena a mi y me parece ingenua”.

    La idea de un Einstein teísta es un error muy común que a menudo sacan a relucir creyentes a la hora de debatir con un ateo. Ciertamente existen algunos científicos que tienen una vida religiosa profundamente arraigada aunque claro está, no tendrían el mismo impacto que mencionar a Einstein. Einstein no fue un teísta. Repetidamente se indignaba ante tal sugerencia.

    Citas como “Él no juega a los dados” y otras donde menciona la palabra dios deben ser consideradas en el contexto que él le daba: poético, metafórico. La mayoría de los científicos comparten este uso einsteniano de la palabra dios para nombrar enigmas profundos pero que de ninguna manera son objeto de fe. Mezclar los dos conceptos para crear una ilusión de inclusión o consenso es un harakiri mental. Es la falacia de la ambigüedad nuevamente.

    El objetivo de esta historia a mi parecer es humillar o convertir ateos por medio de una argumentación que no es seria o lógica por donde se le vea. Más aún, apelan a la autoridad científica pensando ingenuamente que se parece a la autoridad religiosa. Si Einstein hubiera sido un teísta, poco tendría que ver con su teoría de la relatividad, así como el cristianismo de Newton nada tenía que ver con su Principia Mathematica. Los científicos no son pastores ni los ateos sus rebaños, y la mentira no es una buena forma de ganar clientes, perdón, adeptos.

    Algo que si dijo Einstein:

    “Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera.”

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